Con voz y carnaval

Ya estoy en mi, ya he recuperado la voz (mi pobre santo alza la mirada al cielo, con algo de nostalgia), aunque el antibiótico me tiene toda la “casquería” destrozada y la alergia parece que se bate en retirada.
En estos días ha pasado de todo, entre las protestas en el Norte de África, dictadores que se aferran al sillón y se llevan por delante a quien se oponga a sus criterios, huelgas generales, asesinatos de mujeres a manos de sus parejas, futbol… más futbol, frío, viento. Y colándose, poquito a poco, el Carnaval.
Que yo recuerde nunca me he disfrazado. Tampoco tengo recuerdos de gente por la calle disfrazada, tal vez por la época en la que me toco vivir. En esa época a esto del carnaval se le llamaba, rimbombantemente, Fiestas de la Primavera. Conseguí ser chinita con hucha, en aquellas peticiones de Domund, un año en el colegio y ahí se termina mi historial carnavalesco.
Después he realizado, con mejor o peor tino, disfraces para mi hija. Pero yo nunca me he disfrazado ¡que cosas! Con lo histriónica que soy…¡a veces!
Y mira que me llama la atención eso de cambiar por un día tu personalidad; poder ser María Antonieta, Cleopatra, la favorita del sultán, astronauta, el ama de la caverna, domadora de leones, botella de champán o…
Por un corto espacio de tiempo cambiamos modos y maneras, nos alejamos – si nos dejan – de la cruda realidad y pasamos al otro lado del espejo para ser la Alicia que todos, reconozcámoslo, llevamos dentro.









HOMERO dijo
Claro candelita: de vez en cuando hay que sacar a relucir esa reina guapa que llevas adentro. Besos. H.
3 Marzo 2011 | 11:45 PM